El alimento para personas y forraje para animales de óptima calidad debiera cultivarse en suelo mineralizado y este tipo de suelo no existe—debe prepararse.

Suelo mineralizadoEl suelo es una porción maravillosa y compleja de la creación. Se han llevado a cabo meticulosos estudios y mucho se ha escrito desde diferentes perspectivas. A comienzos de la década de 1850, científicos rusos comenzaron a clasificar el suelo según sus diversas propiedades, incluyendo los orígenes geológicos. Para el año 1900, los científicos norteamericanos habían hecho aportes sustanciales a la ciencia del suelo. Entre los años 1920 y 1950 los rusos llegaron a la cúspide de las investigaciones de la microbiología del suelo.

Con la excepción del honorable Dr. William Albrecht, la investigación en Norteamérica y en sus universidades, en vez de buscar aumentar el estándar nutricional de los alimentos producidos, se abocó a la práctica de culturas que favorecían a la agro-industria.

Tres notables pioneros, el Dr. Charles Northern, Dr. Carey Reams, y Albert Carter Savage, todos del sector privado, quedaron alarmados con la declinación precipitada de la densidad de nutrientes en nuestros alimentos y la desconexión existente entre la ciencia del suelo y la calidad de los alimentos. Cada uno de ellos contribuyó significativamente a nuevas definiciones de los tipos de suelo. En contraste con la clásica ciencia del suelo, la cual observa las propiedades del suelo con el fin de bautizarlas y clasificarlas, estos tres hombres estudiaron el suelo con un objetivo diferente—lograr un suelo que produzca comida terapéutica capaz de reconstituir la salud del ser humano. Mientras otros se dedicaban a clasificar suelos existentes, estos tres hombres crearon un suelo óptimo al cual llamaré “suelo mineralizado”.

Panes de Piedra por Julius HenselAntes de observar las propiedades del suelo mineralizado creo importante darle crédito al papel de otros dos científicos, puesto que ambos contribuyeron significativamente. El primero es Julius Hensel. A Hensel se lo conoce como el padre del movimiento de la mineralización del suelo. Su trabajo en Alemania durante la segunda mitad del siglo XIX demostró la eficacia de añadir polvo de piedras como agregado y fertilizante. Su trabajo quedó registrado en el libro “Panes de piedra”. Dicho libro ejerció gran influencia en el enfoque de Albert Carter Savage. Además, el capítulo sobre los beneficios del polvo de piedras para las plantas se convirtió en el pilar que utilizó el Dr. Teams para desarrollar su concepto del grado Brix en cuanto a la densidad de nutrientes. El otro individuo que contribuyó significativamente al concepto de suelo mineralizado fue el Dr. William Albrecht. Comprobó una y otra vez el papel supremo que desempeñaba el calcio. Su trabajo ejerció gran influencia sobre Albert Carter Savage, y además mantuvo una relación estrecha con el Dr. Reams.

En vez de analizar las contribuciones específicas de cada pionero, quisiera examinar el concepto unificado de “suelo óptimo”. El suelo mineralizado arroja un resultado específico—producir alimentos y forraje con gran densidad de nutrientes y dotado de elementos micronutrientes. Alcanzar esto requiere un suelo adecuado. El suelo mineralizado se compone de 4 áreas. Para agrupar cada área, dibujé un diagrama en forma de un diamante de béisbol. La primera base se refiere a la “Energía del suelo”; la segunda a los “Minerales básicos”; la tercera al “Humus y la biología”; y la cuarta a los “Elementos micronutrientes”.

Las cuatro bases de suelo mineralizado

Energía del suelo

La energía del suelo se refiere a la capacidad del cuelo para hacer crecer una cosecha y llevarla hasta su madurez. También se necesita energía para digerir rocas calcáreas y otros polvos de roca. La energía del suelo proviene de la sincronización que ocurre cuando diversos fertilizantes toman contacto con el suelo y/u otros fertilizantes. La reacción energética que se produce cuando se aplican fertilizantes al suelo puede medirse con un medidor de conductividad y se lee en Siemens/cm. La cantidad y tipo de nitrógeno que se encuentra en el suelo tiene gran impacto sobre la energía de éste. Todos los fertilizantes solubles así como el sodio, el cloruro y otros elementos micronutrientes solubles, causan un impacto sobre la energía del suelo. Es interesante notar que a pesar de que los tres pioneros utilizaron productos orgánicos, ninguno renunció al uso de fertilizantes comerciales seleccionados. ¿Por qué? Porque se requiere energía para hacer crecer una cosecha y los polvos de roca y fertilizantes proporcionan justamente eso—energía concentrada. La creación de un suelo mineralizado requiere una cantidad adecuada de minerales básicos que deben ser digeridos por el suelo biológico y la energía del suelo.

A pesar de los problemas, la agricultura convencional comprende que se requiere energía para hacer crecer una cosecha. En cuanto al resto, la agricultura convencional no entiende en modo alguno la importancia de las otras bases y consecuentemente no produce alimentos ni forraje de calidad. Por otra parte muchos granjeros orgánicos sufren producciones muy pobres debido a que el suelo no contiene la energía adecuada. Las plantas que crecen en suelos de baja energía, no son sanas. Más bien contienen un bajo grado Brix y son susceptibles a cualquier insecto y enfermedad que ande por la zona.

Los productos más comunes utilizados para generar energía del suelo son el nitrato de calcio, nitrato de potasio, urea, sulfato de amonio, sulfato de potasio, MAP, superfosfato, líquidos fertilizantes, y sólidos de mar. En orgánicos nada es mejor que el nitrógeno de pescado y el nitrato chileno. El estiércol y el abono también proporcionan algo de energía al suelo.

Minerales básicos

Minerales básicosMinerales básicos se refiere principalmente a la adecuada cantidad disponible de calcio y fósforo. A pesar de que tanto el calcio como el fósforo se pueden obtener de fertilizantes comerciales, éstos no producen una base adecuada para generar un suelo mineralizado. Son pocos los suelos dotados de los niveles adecuados de bases minerales. Si los niveles son insuficientes, entonces deben suplirse por medio de polvo de roca insoluble. Dichos polvos requieren que la energía y biología del suelo se descompongan hasta llegar a un formato útil.

Entre los agregados específicos utilizados en el suelo para construir minerales base se encuentra la roca calcárea, el fosfato de roca blanda y el yeso. Lamentablemente, la agricultura convencional no comprende la necesidad de los minerales base. En cambio se contentan con un pH por sobre 6,5 y un mínimo contenido de fósforo. En cambio, los granjeros orgánicos, que suelen poner todo el énfasis en humus, materias orgánicas y biología, sufren grandes carencias de calcio y en muchas ocasiones, de fósforo. La excepción a esta regla se da en áreas pequeñas en las que se aplican enormes porcentajes de abono y estiércol.

Los minerales base son la columna vertebral del suelo mineralizado. La cantidad de calcio disponible juega un papel preponderante en lo que se refiere al tamaño de la producción, así como también en la salud y tamaño de las raíces. Cuando el suelo dispone de por lo menos 2.000 libras de calcio, las raíces, radículas y pelos radicales abundan. Dichos pelos de las raíces están en constante crecimiento y se desprenden en la tierra. Este intercambio básico de los pelos de la raíz estimula a las bacterias y produce humus en el suelo.

El suelo que tiene fósforo disponible permite que la planta absorba mayores cantidades del mismo. Cuando esto ocurre se incrementa el ciclo de energía y nutrientes por medio del ATP y el ciclo de Krebs. Esto produce una mejor captura de la energía a través de la fotosíntesis y por ende, mejores lecturas del grado Brix. También genera otras cosas. El incremento de azúcares en la planta proporciona alimento simbiótico para la bacteria del suelo asociada con las raíces de la planta. Cuando la bacteria se alimenta mejor, digiere más minerales del suelo dejándolos disponibles para la planta. En resumen, las bases minerales construyen un entorno óptimo que el suelo biológico necesita para florecer. Las bases minerales equivalen a la nutrición “pre natal” que requiere el suelo biológico.

El humus y la biología

El humus y la biología se refieren al aspecto viviente y respiratorio del suelo. A la vez que prolifera la biología del suelo, va dejando atrás residuos orgánicos o metabolitos. Dichos residuos incrementan el contenido de humus en el suelo. Al descomponerse, estos compuestos orgánicos liberan el dióxido de carbono que las plantas utilizan para producir carbohidratos, y así el ciclo vuelve a comenzar. Mientras que la agricultura convencional ha ignorado este importantísimo aspecto del suelo mineralizado, los granjeros orgánicos lo han aclamado como la panacea que no necesita ninguna otra cosa – muchas gracias. Pero ambos enfoques son incompletos.

El humus y la biologíaDentro de los productos utilizados para acrecentar el humus en el suelo se incluyen: cultivos de cobertura, estiércol verde, abono, estiércol fresco o maduro, húmicos secos y muchos más. Dentro de los productos utilizados para estimular la biología del suelo se incluyen: inoculantes microbianos, húmicos líquidos, té de abono, melazas, azúcar, bio-estimulantes, enzimas, y muchos otros productos patentados. Existen miles de enfoques diferentes para estimular y acrecentar la biología del suelo y el humus. Muchas personas se fanatizan tanto con acrecentar el humus y la biología del suelo que desatienden la primera y segunda base. Esto redunda en suelos que se encuentra “fabulosamente bien” pero incapaces de producir alimentos con un alto grado Brix.

El método utilizado por los pioneros de antaño era el de aplicar material orgánico en forma de estiércol para luego inmunizar y estimular la biología a partir de ese punto. Cuando se incrementa el humus y la biología de un suelo mineralizado, esto tiene un impacto sobre la energía del suelo. La biología del suelo generará un poco de energía y el humus regulará dicha energía y por lo general comprimirá ambos extremos. Esto explica por qué los suelos mineralizados requieren menor inyección de energía tal como la que se encuentra en los fertilizantes solubles.

Elementos micronutrientes

El último ingrediente en el suelo mineralizado es la adición de grandes cantidades de elementos micronutrientes. Esto incluye elementos más reconocibles tales como boro, cobre, hierro, manganeso y zinc; y otros elementos menos comunes como el cromo, molibdeno, níquel, yoduro, vanadio, litio, selenio, cobalto y muchos más. Entre los productos utilizados para suministrar estos minerales se incluyen los sulfatos y quelatos de los elementos más comunes tale como alga marina, minerales del mar y diversos polvos de roca utilizados como elementos micronutrientes de amplio espectro. Al igual que un partido de béisbol, no puedes llegar a la cuarta base sin haber pasado por las bases anteriores. Los elementos micronutrientes que se encuentran dentro de los polvos de roca requieren energía del suelo (1era base) y digestión microbiana (3era base) para ser liberados. También requieren que la planta contenga buenos niveles de calcio (2da base) para hacer subir los pesados elementos micronutrientes. Las plantas con bajo grado Brix (por ejemplo, plantas con bajo nivel de calcio) carecen de elementos micronutrientes, mientras que las de alto grado Brix contienen abundantes elementos micronutrientes.

Los elementos micronutrientes en los alimentos son una importante fuente de nutrición para nuestros órganos internos.

Los alimentos hoy día tienen grandes deficiencias de elementos micronutrientes. Esta es la misma queja que alentó a los tres pioneros a tomar acción en los años 30. Si la cosas estaban mal en aquel entonces, ¿cuánto más ha empeorado en el presente? Los elementos micronutrientes en los alimentos son una importante fuente de nutrición para nuestros órganos internos. Además, muchas de las vías metabólicas y enzimas son catalizadas o activadas por los elementos micronutrientes. Cuando disminuye el consumo natural de elementos micronutrientes quelatos en los alimentos, la salud flaquea. Mitigar este asunto es la meta principal del suelo mineralizado.

En resumen, el alimento para personas y forraje para animales de óptima calidad debiera cultivarse en suelo mineralizado y este tipo de suelo no existe—debe prepararse. Si le damos el cuidado adecuado y aprendemos de la sabiduría de las generaciones anteriores, tenemos en nuestras manos el poder de ayudar tanto a las generaciones venideras como a la nuestra.

International Ag Labs

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Las Aplicaciones Foliares están puestas a su disposición por intermedio de International Ag Labs. También realizamos análisis del suelo y proporcionamos recomendaciones de fertilización. Para más información visite nuestro portal www.aglabs.com o contáctenos al:

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